
La flora o microbiota vaginal puede afectar muchísimo el bienestar íntimo de una mujer, porque prácticamente funciona como una “barrera protectora” natural.
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Cuando está equilibrada:
No hay malos olores fuertes
El flujo suele ser normal
Hay menos riesgo de infecciones
La zona íntima se siente cómoda y sana
El pH se mantiene estable
Incluso puede ayudar a reducir molestias después de relaciones sexuales
Pero cuando se altera o se debilita, pueden aparecer síntomas como:
Olor desagradable o “olor a pescado”
Flujo abundante o diferente
Picazón o ardor
Resequedad o irritación
Infecciones recurrentes (candidiasis o vaginosis)
Molestias al tener relaciones
Sensación de incomodidad constante
Y algo importante: muchas veces no es falta de higiene. A veces el problema viene de:
Estrés
Antibióticos
Cambios hormonales
Mala alimentación
Jabones íntimos agresivos
Relaciones sexuales
Ropa muy ajustada o humedad constante
Por eso cuidar la microbiota vaginal es tan importante, porque cuando está sana, literalmente ayuda a proteger toda la zona íntima desde adentro.


